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Modificación de Conducta PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Miércoles, 07 de Julio de 2004 12:00

MÉTODOS Y TÉCNICAS PSICOLÓGICAS DE MODIFICACIÓN DE CONDUCTA

Por: Mgter. Rolando A. Jaén
Psicólogo Clínico
261-2398 /  612-0189
 

Las intervenciones del manejo conductual se definen como todos aquellas acciones y las no acciones intencionales, en las que los maestros y padres se involucran para aumentar la probabilidad de que los niños en forma individual y en grupo desarrollen conductas efectivas, que sean en lo personal autosatisfactorias, productivas y socialmente aceptables.  Es una estrategia estudiada, planificada y ejecutada en forma individualizada, o sea, lo que es apropiado para un niño o grupo no lo es necesariamente para otros.

 

La autodisciplina es la meta de todo manejo conductual; es el proceso para lograr un control sobre una conducta personal en diferentes circunstancias.  El logro del auto control requiere de esfuerzo, no es un proceso instantáneo.  Las intervenciones de manejo conductual están basadas en algunos principios básicos, los cuales deben ser aplicados sistemáticamente por el maestro en el salón de clase y por los padres en el hogar.

El primero de estos principios plantea que el reforzamiento depende de la exhibición de la conducta blanco o deseada; si se intenta cambiar una conducta específica en un individuo mediante una intervención planificada, es preciso reforzar sólo aquella que pretende modificarse y sólo después de que ésta se exhiba.  Al planear una intervención es necesario tener cuidado de asegurarse de que no se refuercen otras conductas.

La conducta blanco debe ser reforzada inmediatamente después de exhibirse; la importancia de presentar el reforzador inmediatamente después que se exhiba la conducta deseada no podría exagerarse.  Este principio es particularmente válido durante la fase inicial del proceso. Las conductas inadecuadas ocurren de vez en cuando en el repertorio de todo individuo, si en un programa de intervención planificada los reforzadores se demoran, pueden reforzarse por accidente, algunas no deseadas.

Durante la etapas iniciales del proceso de cambio de conducta, la conducta blanco se refuerza cada vez que se exhiba; para mantener una conducta recién adquirida en la frecuencia apropiada, el reforzador deberá utilizarse cada vez que esta se exhiba.  Con frecuencia se refuerzan conductas nuevas, pero aún no habituales, con tal inconsistencia y con tan poca frecuencia, que el niño se confunde.

  Cuando la conducta blanco recién adquirida alcanza un nivel de frecuencia satisfactorio, se refuerza intermitentemente; aunque parezca una contradicción al principio anterior, luego que la conducta deseada ha alcanzado una alta frecuencia, la presentación del reforzador se cambia de continuo a intermitentemente.  Este procedimiento parece ser la única manera en que una conducta deseada recién adquirida puede establecerse con firmeza.

Todo reforzamiento, aun durante la etapa inicial del proceso de modificación de conducta, debe incluir la presentación simultánea de reforzadores tangibles y sociales, si es que se esta usando el reforzador palpable.  El objetivo final de toda estrategia de modificación de conducta, es el de ayudar al niño a presentar la conducta deseada no por una recompensa externa sino por logro personal.

El éxito de un programa de modificación conductual requiere, más que memorizar estos principios, que los maestros y padres sean sensibles, intuitivos y creativos.

No podemos dejar pasar al exponer este tema, plantear algunas consideraciones sobre el método mas frecuentemente utilizado en el hogar con la intención de corregir a los niños y adolescentes; el castigo.  Como método de modificar la conducta, el castigo es el menos eficaz.  Tiende a suprimir la conducta indeseada más que eliminarla y con frecuencia la conducta vuelve a presentarse en la ausencia de quien lo aplica. Se identifican como tipos de castigo; la introducción de un elemento aversivo en el ambiente: pegar con objetos o golpes, choques eléctricos, tareas extras y la supresión o remoción de un elemento o actividad placentera: perdidas de actividades extracurricularees, del recreo, etc.

Es fácil notar que algunos castigos eliminan algunas conductas inaceptables; sin embargo, este debe ser muy severo para lograr un mínimo de eficacia; los que requieran mucha severidad son inhumanos e ilegales y bajo ninguna circunstancia deben usarse en niños, además, se observa que cuando la conducta indeseada vuelve a presentarse esta la hace con mayor intensidad.  El efecto presente y potencial en la salud física y emocional del niño es impredecible. 

En la consulta clínica de adultos al reconstruir la historia de vida de individuos maltratados en la infancia, estos solo recuerdan quien le aplicó el castigo y no la conducta o actividad que supuestamente lo propicio.  Ya que el modelamiento es en gran parte responsable de las conductas aprendidas es de suponer que el niño maltratado se convierta en un adulto maltratador o tal vez  escojan ser maltratados, en busca del objeto amado conocido.  Ya que el padre que maltrata es el mismo que proporciona también momentos de calidez y seguridad, estos niños de adultos, al escoger pareja eligen inconscientemente una muy parecida al padre y será esta la que de adulto le  de calidez y seguridad, además de golpes. 

 

Última actualización el Miércoles, 24 de Junio de 2009 15:43
 

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